Tratamiento contra hepatitis C será financiado por Fonasa |
Todas las semanas, Maximiliano Arancibia tiene que inyectarse. Toma además cinco pastillas diarias. Se trata de un tratamiento que le causa tercianas, síntomas de resfrío y náuseas, pero aún así tendrá que soportarlo durante doce meses.
Hace un año detectó unas manchas en su piel y el diagnóstico fue inesperado y nada bueno: padece del virus de la hepatitis C. "Fue una situación difícil. No sabía dónde estaba parado y qué camino seguir", aseguró Maximiliano.
Para el hepatólogo del Hospital San Juan de Dios, Rodolfo Armas, este mal "cuando llega es, habitualmente, para quedarse y causar enfermedades".
A diferencia de la hepatitis A, la más conocida, frecuente y que generalmente pasa sin dejar secuelas, la C ocasiona una infección crónica.
Muchos pacientes terminan con cirrosis y, finalmente, con cáncer. Hay tratamientos que logran, en el 60 por ciento de los casos, eliminar el virus. El problema es que cada inyección de interferón cuesta 200 mil pesos. Eso, sumado al antiviral y las pastillas, implica un costo total de ocho millones por paciente.
"El grueso de los enfermos asiste a su enfermedad, llora su enfermedad y no tiene acceso al tratamiento", manifestó Armas.
Los afectados no son muchos. Se trata de menos de un 1 por ciento de la población, es decir unas 18 mil personas. La buena noticia para ellos, quienes ven sufrir su bolsillo, es que desde ahora Fonasa comenzó con un programa piloto que implica tratar a 100 pacientes.
"Para el próximo año se invertirán 250 millones de pesos adicionales. Vale decir, vamos a tener 750 millones en el programa", comentó Álvaro Erazo, director de la entidad estatal.
Con esto se atenderán 150 personas más, incluyendo a gente de regiones. Pero el problema persiste en el sistema privado.
"No tienen cobertura en el sistema de isapres y eso es porque los costos son muy altos y es una terapia ambulatoria", comentó el hepatólogo de la Universidad Católica, Marco Arrese.
La hepatitis C se puede contagiar al compartir agujas al inyectarse drogas, al realizarse tatuajes, en ocasiones por vía sexual o por razones que la medicina aún no tiene claro. Sin embargo, la principal vía de traspaso es a través de transfusiones de sangre. Recién a partir del año 1996 se controlan los bancos de sangre.
Ricardo Olivares es hemofílico y desde los siete meses recibe transfusiones varias veces por semana. Así llegó la hepatitis C a su vida. Pero en el banco de sangre del Hospital San Juan de Dios también encontró a su esposa.
Tratamiento contra hepatitis C será financiado por Fonasa
"Fue tan cómico porque a nuestro matrimonio fue todo el banco de sangre", recordó Ricardo.
En el mismo recinto médico nacieron sus dos hijos y en él también le habían dicho que no podían tratarlo. Pero, gracias al convenio con Fonasa, eso cambió.
Ahora sólo resta que los pacientes de isapres corran igual suerte. Se trata de una inversión rentable porque, por ejemplo, un tercio de los trasplantes de hígado son a consecuencia de la hepatitis C.
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